¿Cuándo necesitas un socio, cuando un empleado y cuando un freelancer en tu negocio?

Si estás leyendo esta entrada en los tres minutos libres que tienes entre una reunión y otra, o si estás revisando esta entrada un domingo de trabajo en pijama o un viernes a las 9:00p.m., te tenemos una noticia: no das a basto en tu negocio y es hora de crecer. La pregunta es ¿Cómo hacerlo? En esta entrada te contamos qué tipo de aliado es mejor para tu emprendimiento, de acuerdo a tus necesidades.

 

Necesitas un freelance si:

¿Eres consciente de que tienes mucho trabajo, pero aún no tienes el presupuesto que se necesita para tener un empleado? Tal vez lo que necesitas es alivianar ciertas cargas que no pertenecen a tu área de experiencia para poder concentrarte en lo que eres bueno. Delegar temas como la asesoría contable o el marketing digital. 

Una buena de manera de crecer sin necesidad de contratar a alguien (tarde o temprano necesitarás hacerlo) es  través de freelancers. Un freelancer es básicamente, una persona que ofrece sus servicios a varias empresas. A un freelancer no le pagas un sueldo, sino por tarea. Lo bueno de un aliado de este tipo es que te ayudará a despejarte de tareas específicas que te pueden quitar tiempo valioso para dirigir tu negocio. 

Eso sí, si no llevas la cuenta con detalle, puede que le termines pagando mucho más de lo que le pagarías a un empleado.

 

Necesitas un empleado si:

¿Estás creciendo a buen ritmo y te das cuenta de que entre más clientes tienes menos pendiente puedes estar de la calidad de tu producto o servicio?  Si lo que necesitas es una persona que se encargue mensualmente de una cantidad específica de tareas o de un eje de tu negocio, probablemente sea hora de tener un empleado, en lugar de un freelancer (que te puede resultar mucho más costoso).

A un empleado puedes encomendarle un área específica y constante de tu negocio (como por ejemplo, las ventas o la logística). Además, puedes exigirle ciertos resultados de acuerdo a su trabajo. 

Eso sí, es importante que tengas en cuenta que a un empleado tendrás que pagarle, además de su sueldo, una serie de prestaciones con las que tienes que cumplir por ley. Aquí te las contamos. 

Además de su sueldo, tendrás que pagar el 21.83% del sueldo negociado para prestaciones sociales (Cesantías, intereses, primas y vacaciones) y otro 21.04% que se irá en seguridad social (ARL, pensión, salud y caja de compensación). 

Para ponerlo en números simples: si a tu empleado le pagas $1’000.0000. tendrás que pagar otros $218.300 mensuales para sus prestaciones y otros $210.400 para su seguridad social, lo que nos da un total de $1’428.700. 

Eso sí, antes de contratarlo, es importante que estés segur@ de que podrás pagar su sueldo, sin importar que entren más o menos negocios. Por ejemplo, puedes ir ahorrando un montón de plata de proyectos que te entran y contratarl@ cuando tengas al menos seis meses de sueldo ahorrado. 

Tranqui, un empleado puede llegar a ser costoso, pero bien manejado puede ser una inversión que te deje mucha más plata en el balance de tu negocio.

 

Necesitas un socio si

Hay dos condiciones. La primera es si hay un proceso crítico en tu empresa en el que no eres bueno y no tienes forma de aprender. La segunda es si estás llevado de trabajo, y tu vida privada se ha ido por el sifón del capitalismo, pero aún no puedes cubrir todos los gastos de tu empresa, tal vez sea hora de buscar un par. Alguien como tú que también quiera arriesgarse por producir negocios y proyectos. 

Hablamos de un socio. Alguien con quien compartas una parte de tu negocio, lo que incluye ganancias, pero también costos y riesgos. 

Un socio puede inyectarle capital a tu negocio, pero además, fuerza de trabajo. Es más que un empleado porque ha comprometido su capital en tu idea. Eso sí, una sociedad es como un matrimonio, necesita reglas, comunicación, negociación y sobretodo: cuentas claras. 

 

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Lo bueno de crecer y tener nuevos aliados es que podrás entenderte cada vez menos con tareas cotidianas y eso te va a permitir crecer en tu negocio y claro, en plata. Eso sí, cualquiera que sea tu elección, hay que tener en cuenta con qué tipo de persona, más allá del tipo de contratación, tienes afinidad para trabajar. Pero esa es otra historia. 

 

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