¿Deudas malas o deudas buenas?

Culebra es como se le dice a una deuda en Colombia. Hay razones: la deuda, como la culebra, entre más larga es más peligrosa. La deuda, como la culebra, muerde nuestro sueldo para alimentarse y crecer. La deuda, como la culebra, nos abraza y luego asfixia. Sin embargo, hay quienes dicen que las deudas tienen algo que las culebras no: 

Hay quienes dicen que existen deudas buenas y deudas malas. 

Es decir, que hay deudas que deberíamos atrevernos a tener, porque al final terminarán trabajando a nuestro favor. ¿Qué hay de cierto en esto? averigüémoslo:

 

Lo que dice la teoría dice

Los gurús de la plata suelen hablar de dos tipos de deudas. La primera es la típica deuda, que ellos llaman mala. Esa que adquiriste cuando te fuiste de viaje pagando todo con tu tarjeta de crédito diferida a doce cuotas. 

 

La deuda mala tiene tres características. 

  1. Te quita gran parte de tu sueldo. Supongamos que ganas 1 millón de pesos. Pero resulta que te endeudaste en 600 mil pesos. Y pagas tu deuda a 12 cuotas. Entonces, cada mes tendrás que quitarle 50 mil pesos a tu sueldo (más los intereses) para pagar tu deuda. La deuda mala le quita poder a tu salario. Te quita poder.
  2. Se utiliza para cosas que no necesitas. Por ejemplo, para comprar otro par de tenis (muy chéveres) cuando ya tienes tres en el closet. O para llegar más rápido al trabajo en un servicio tipo Beat o Cabify, porque no madrugaste. La deuda mala no te aporta mucho.
  3. Se utiliza para comprar cosas que duran un momentico de nada. Es decir: cuando vas a comer con tu novi@, pero pagas la cena a 3 cuotas. La cena duró una hora y tú duraste seis meses pagando. 

 

La segunda deuda es la ‘buena’. La deuda buena, te muerde pero luego te da una recompensa. Según los expertos, una deuda es buena cuando tiene estas condiciones:

  1. Cuando te endeudas para generar otros ingresos. Por ejemplo, para financiar un negocio nuevo en el que quieres meterte y que a la larga te traerá nuevos ingresos. Eso sí, para saber si tu negocio va a generar la rentabilidad que necesitas, es importante que tengas las cuentas claras.
  2. Cuando te endeudas en capacitarte. Ahora, es importante que esa capacitación, curso, maestría o certificación se traduzca en más ingresos porque te ayuda para tener un aumento de sueldo, un ascenso o nuevas posibilidades reales de negocios.
  3. Cuando te endeudas en modernizar tus equipos. Por ejemplo, cuando eres fotógrafo e inviertes en accesorios para un nuevo tipo de fotografía en el que sabes que puedes recuperar la inversión en un corto plazo. Asegúrate en todo caso de que esos equipos nuevos para tu negocio tienen un peso real en la búsqueda de nuevos negocios y que son más que un capricho.
  4. Cuando compras algo que disfrutarás mucho tiempo. Es decir, si compras un apartamento, un lote o una casa que se valorice aún por encima de la deuda que adquieres, incluidos sus intereses. 

 

La letra pequeña

Eso sí, aunque sea buena, es importante que entiendas que toda deuda es una responsabilidad. Para pagarla generalmente debes tomar uno de tres caminos: reducir tus gastos personales, trabajar más para generar ingresos adicionales o crear inversiones que te renten y ayuden a pagar. 

 

Las metas de ahorro son otro camino

Si definitivamente tú y las deudas no resuenan en la misma onda, o si prefieres usar el recursos de endeudarte más adelante, queremos que sepas que existe otro camino: crear metas de ahorro en las que proyectes eso que necesitas comprar (o que quieres, por puro antojo, finalmente es algo que no te endeudará) y ahorrar una parte de tu sueldo o cuentas de cobro cada mes hasta poder comprarlo. 

Si estás interesado en abrir una meta de ahorro, una gran opción es Nequi. Allí puedes ahorrar por días, semanas o meses hasta conseguir la plata que necesitas, sin pagar intereses ni deberle un peso a nadie. 

 

 

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