Cuatro filtros para decirle NO a un proyecto

Cierras ese proyecto nuevo para tu negocio y sonríes, pero con una sonrisa a medias. Sabes que algo no cuadra del todo. Algo no quedó bien negociado. Mientras todavía sonríes, empiezas a preguntarte si no hubiera sido decirle que no a ese proyecto que no te conviene tanto.

 Es entonces cuando entiendes la importancia de decir NO.

 ¿Cómo aprender a negarte a un proyecto que no te convence o conviene? Aquí te tenemos algunos filtros que puedes guardar en algún lugar de tu celular o computador y revisar cuando no te sientas tan convencido de aceptar un proyecto en tu negocio.

 

Filtro # 1: Cuando definitivamente, no la logras

Una de las principales limitaciones cuando empiezas a aprender es tu capacidad de trabajo. De repente, tienes que alternar tus labores como cabeza del proyecto con temas administrativos, de producción o propuestas comerciales. Así que, si eres consciente de que, por razones de tiempo o tamaño del equipo no podrás llevar tu producto al 100% tienes dos opciones: o buscar un(a) aliad@ que garantice la calidad de tutrabajo y ampliarte (aquí te dejamos una entrada al respecto) o decir que no y ahorrarte un dolor de cabeza.

 

Filtro # 2 Cuando el proyecto no es lo tuyo

Todo nuevo emprendedor comparte el mismo afán de arrancar como sea a facturar. Pero ojo: que ese afán de vender no te lleve a salirte del rango de servicios y productos que tú sabes ofrecer.

 Si, con tal de facturar, empiezas a ofrecer otras cosas sobre las que no tienes tanta experiencia o conocimiento puedes terminar ofreciendo cosas de mala calidad y cayendo en reprocesos. El que mucho abarca, poco aprieta. Mejor concéntrate en eso en lo que eres único.

 

Filtro # 3: Cuando sales perdiendo

Por más vocación que sientas hacia tu emprendimiento, el éxito de una empresa es que haya ganancias. Si el proyecto que estás negociando es de toda tu afinidad pero los números no dan, entonces lo mejor es que digas No.

Ahora, muchas veces, los clientes piden proyectos gratuitos para dar a conocer a una empresa. Si ese es el caso, considera un plan de descuentos para que tus primeros clientes puedan conocer tu trabajo. Pero trata de no hacerlo gratis, a menos que seas Tony Stark y tu vida financiera esté resuelta por 30 generaciones.

 

Filtro # 4 Cuando dijiste que sí por pena

Parece un detalle menor, pero un gran reto cuando estás emprendiendo es hacer que tus propios amigos, personas cercanas y familiares te vean como un empresario. Seguramente ya te ha pasado que un amigo o familiar te pide un precio especial sobre tu producto o servicio por la cercanía que tienen. Y es difícil decirles que no, por pena. Si pasas por una situación de estas, trata de convencer a tus amigos y familia de que su apoyo es vital para que tu empresa salga adelante. Cotiza tus bienes o servicios con un precio por el que no sufras y, solo si en realidad puedes hacer, dales un descuento. En todo caso, es mejor cinco minutos con pena, que todo un proyecto sin rentabilidad.

 

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Esperamos que estos tips te ayuden a entender a decir que no sin pena. A veces, hay que aprender a cerrar unas puertas para que otras, con mejores oportunidades, se abran. 

 

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