Presupuesto a prueba de pandemia  

No llevamos mucho del 2021, pero todo indica que será el segundo round de la batalla que comenzó en 2020: pandemia, tapabocas, cuarentenas y distanciamiento social, que seguirán haciendo parte de nuestra cotidianidad.

Por eso, cualquier plan que hagamos debe tener en cuenta esa variable. La pregunta clave es: ¿cómo hacer un presupuesto personal con todas esas amenazas?

Vamos por partes… 

 

¿Cómo se hace un presupuesto?

¡No te asustes! No es algo que solo pueda hacer un Nobel de Economía. Solo son sumas y restas básicas y realistas para saber cuánto ganas y gastas. Es como jugar Monopolio, solo que sin la parte de “jugar”, porque en lugar del tablero estamos hablando de la vida real. Es muy importante que este ejercicio no se haga mentalmente, sino que quede escrito en un archivo, cuaderno o aplicación para no olvidar ningún dato.  

Ten en cuenta que hay gastos que no son mensuales, otros que son ocasionales (la boleta de un concierto, snif… #MomentoNostálgico), y por eso este ejercicio se debe hacer pensando en un año y así tener todo en cuenta. 

“El presupuesto no sirve de nada si no se hace un análisis de él o se saca una conclusión: así puedes ver si gastas más de lo que ganas, si podrías ahorrar más, o si estás gastando mucho en algo y puedes hacer algún ajuste”, explica Adriana Yahuar, gestora de proyectos de educación financiera para Banca de las Oportunidades, quien también nos aconseja no poner montos de ahorro o gasto que no se pueden cumplir.

Entonces:

  • Suma tus ingresos: sueldo, mesadas… la plata que te entra cada mes.
  • Resta tus gastos: arriendo, préstamos, deudas , servicios públicos, suscripciones, etc.
  • Resta lo que debes pagar por impuestos y/o seguridad social.
  • Resta lo que pagas por intereses de tus deudas.

 

Acá la cosa se pone interesante. Para Yadira Van Houten, Financial Planner en Skandia, el presupuesto ideal debe distribuirse así: “35% de los ingresos a gastos generales, 35% a gastos financieros, 15% a los ahorros, 10% a seguros y el 5% restante en donaciones”.

Sin embargo, esta fórmula no es una regla fija y mágica. Te darás cuenta de que los porcentajes varían según el tipo de persona. Adriana Yahuar cree que “todo depende de la situación y cultura de cada uno. Lo importante es no acostumbrarnos a pedir créditos para conseguir esos lujitos que nos gustan. Si uno quiere algo, lo mejor es hacer un plan de ahorro. Te puedes demorar un poco más para tener las cosas, pero es mejor”.

El objetivo del presupuesto es que veas qué gastos puedes recortar. Algunos no se pueden, como la educación o la comida, pero hay otras cosas que puedes dejar de comprar o conseguirlas más baratas. Otra forma de bajar los gastos es averiguando qué auxilios del Gobierno te pueden dar, como devoluciones del IVA. 

El presupuesto también te deja ver cuánto puedes ahorrar. Recuerda que puedes hacerlo con un Colchón o una Meta de ahorro en Nequi, o haciendo pinitos en el mundo de las inversiones o acciones.

Si eres emplead@ de una empresa y quieres comenzar a ahorrar con algo fácil, la economista Lina María Castaño recomienda que te unas a los fondos de empleados que aseguran un ahorro fijo y además, te pueden prestar con una tasa de interés baja o darte auxilios de emergencia.

 

Lo que no debes hacer 

Lo más duro de los momentos de crisis, es que las deudas no paran. Para que no te ahoguen, David Nieto Martínez, profesor  y coordinador del área financiera de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad El Bosque, nos recomienda priorizar las deudas con el método “Bola de nieve”. ¿Cómo se hace? Encuentra aquí toda la info.

Adriana Yahuar nos invita a que, si necesitamos un préstamo, nos aseguremos de ir a una entidad financiera que respalde el préstamo. Así evitamos acudir a un “gota a gota”, con tasas de interés altísimas y que no son precisamente los más seguros.  En Nequi encuentras el préstamo Salvavidas. Si no tienes experiencia crediticia, entra al Armario de la app y mira si es posible sacar este préstamo.

También ten cuidado con esas ofertas por internet que parecen irresistibles, pero pueden sobrepasar los límites de tu presupuesto. Recuerda hacerte la sabia y elemental pregunta: ¿de verdad necesito comprarlo? ¡Pilas con los gastos hormiga! Esos que se comen de a poquitos tu plata. Encuentra aquí más detalles para que esos antojos que parece que no se sienten, no sumen más de lo que crees. 😉

No hay que despedirse de estos pequeños placeres, pero sí ponerles un límite, porque te pueden hacer un hueco enorme en tus bolsillos. 

 

¿Y qué hacer con los imprevistos? 

Si algo nos enseñó 2020 es que todo puede cambiar de la noche a la mañana. Sin embargo, eso no es excusa para no planear. Lina María Castaño cree que es imposible hacer un presupuesto que incluya todos los riesgos que implica la pandemia. Su consejo es ahorrar el 10% del sueldo para que en diez meses, ya puedas tener guardado lo de un mes de trabajo. 

No se trata de ser pesimistas, pero hay que estar preparados por si cambian las condiciones del arriendo del apartamento, por si un tubo se revienta e inunda el baño, o si de pronto tu cel tiene una de esas caídas que ves en cámara lenta y termina estallándose la pantalla. Por eso, es bueno pensar en adquirir seguros o tener un Colchón en Nequi, para que estos imprevistos no acaben el presupuesto.

Finalmente, como dice Yadira Van Houten, “esto es un trabajo de familia y como familia debemos apoyar las finanzas saludables”. Si vives con tus papás, herman@s, tíos, abuel@s o novi@, haz el plan con tod@s y caminen hacia el mismo lado”. Así seguro verás al final de 2021 muy buenos resultados. 

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