Acompaña las uvas del 31 con estos tips

En la medianoche del 31 todo el mundo se pone a hacer propósitos de año nuevo; algunos más realistas, otros más idílicos, y algunos desfasados.

En esta entrada vamos a hacer un desglose de las “uvas” más comunes y las vamos a aterrizar, ligarlas con un plan que incluye Metas de ahorro, y consejos de cómo armarlas según cada tipo de plan (estudio, viaje, inversión, etc).

 

Uva #1 – Estudio

Lo clave para esta uvita es hacer un cronograma minucioso y detallado lleno de fechas clave, pues estudiar es un plan lleno de variables como estas:

  • ¿Qué? ¿Curso, diplomado, pregrado, posgrado, etc.?
  • ¿Dónde? ¿Colombia o en el exterior?
  • Aparte de la matrícula, ¿qué tantos costos extras implica mi estudio (materiales, viajes, costo de vida, etc.)
  • ¿Cuántos meses o años dura lo que quiero hacer?
  • ¿Puedo rebajar costos trabajando en el lugar en el que voy a estar?
  • ¿Tengo que estudiar un nuevo idioma o perfeccionar lo que ya sé para poder ingresar al programa? ¿Hay que presentar un examen de idioma?
  • ¿Debo entregar documentos apostillados y con traducción oficial?

 

El plan entonces debe organizarse así:

  1. Haz un estimado de cuánto dispones hoy, ya, para irte a estudiar. Esto es clave pues así sabrás qué porcentaje de tu plan de estudios debe ser financiado a través de un préstamo de una entidad financiera, de una beca, de un fondo como Colfuturo o ICETEX, y/o cuánto más puedes ahorrar a través de una Meta.
  2. Con las cuentas claras de cuánto tienes vs. cuánto te falta ya puedes empezar a hacer una selección de lugares. A algunos podrás ir con facilidad, para otros tendrás que hacer un esfuerzo mayor. 
  3. Arma un cronograma de fechas desde el paso cero hasta la empacada de tu pijama favorito y arrancando de atrás hacia adelante. Es decir:
    1. Arranca con las visas, en caso de que sea un plan internacional.
    2. Plazo límite de inscripción al programa que quieres hacer.
    3. Examen de idiomas y cursos de preparación en caso que necesites refuerzos. 
    4. Redacción de ensayos y cartas de motivación.
    5. Recolección de documentos que no tienes a la mano (registro civil, notas del colegio y/o universidad, libreta militar, acta de grado, certificados de cursos que mejoren tu hoja de vida académica)
  4. En paralelo haz otro cronograma con las fechas de los planes de financiación. Cada programa funciona diferente; a algunos debes presentarte antes de ser admitid@ en la universidad deseada, otros los debes hacer al tiempo y otros después de tener tu cupo asegurado. Por ejemplo, Colfuturo tiene charlas informativas sobre su Programa Crédito Beca el primer viernes de cada mes a las 8 am y el segundo sábado de cada mes a las 9:30 am. Te puedes inscribir acá a esas charlas. 
  5. Además de las becas de las universidades, ten en cuenta que hay muchas organizaciones sin fines de lucro, ONG o programas de cooperación internacional que también pueden darte ayuda económica. Hay para todo tipo de perfiles, intereses, regiones, razas y sexos. Si bien puede que no te paguen todo el estudio, pueden dar una ayuda adicional que no esperabas.
  6. Es muy importante que hagas bien las cuentas de la deuda que vas a adquirir y cómo puedes reducirla. Con la inestabilidad del precio del dólar, muchas personas han terminado pagando el doble de lo que pidieron y su deuda se ha alargado. Averigua de antemano de cuánto son las cuotas que vas a pagar y si se congelan o varían de acuerdo al valor de esta divisa.
  7. En algunos casos te puedes ir a estudiar un año después que tomaste la decisión y empezaste el proceso. No te desanimes si tu primera opción te dijo que “no” o si se te pasó por un día la fecha de corte. Hay cientos de opciones para que hagas esa uva realidad. 

 

Uva #2 – Viajar 

Sabemos que no es el mejor momento para dedicarle una uva a este deseo porque si este año fue el de la incertidumbre, el 2021 puede ir por la misma senda. Sin embargo, con la llegada de la vacuna, con la creación de protocolos y con un mayor conocimiento de cómo protegerse ante la Covid-19, es posible pensar que el sueño de viajar pueda volver a hacerse. Dicho esto, lo clave es hacer un presupuesto de cuánto cuesta tu viaje soñado vs. cuánto tienes o puedes llegar a ahorrar. 

Mientras echas números, ten en cuenta estas variables que te pueden ayudar a ahorrar o saber mejor de cuánto debes disponer. 

  1. Fechas flexibles = pasajes de avión más baratos

Si no le estás apuntando a un evento en particular que te obligue a estar en una fecha exacta en tu destino, puedes jugar con las fechas de tu viaje y eso puede descontar unos buenos pesos. Motores de búsqueda como Despegar.com, Kayak, Skyscanner o eDreams te permiten conocer las tendencias de precios de tiquetes de avión durante el año para saber en qué época están más baratos. Incluso puedes crear alertas que te avisan en tu correo electrónico cuándo hay promociones para ir a tus lugares soñados.

 

2. Llegadas y salidas

Otro truco cuando viajas en avión es que, si tu destino no es una ciudad en específico o tienes tiempo en tu itinerario, puedes explorar viajar por rutas menos solicitadas o usar aeropuertos secundarios. Por ejemplo, si viajas a la Costa Caribe, a veces es más barato llegar a Barranquilla que a Santa Marta y Cartagena. En el caso de que estés planeando el viaje por Europa y vayas a visitar varias ciudades, prueba la diferencia de precios si llegas a España, Italia, Francia, Alemania o Países Bajos, por ejemplo. Una vez pises el Viejo Continente, el desplazamiento en tierra es más fácil, económico y divertido. 

 

3. No te quedes cort@ a medio camino 

La peor experiencia al turistear es la de quedarse sin plata a mitad de camino porque se hicieron mal las cuentas. Si uno viaja dentro de Colombia, saber cuánto pueda llegar a costar un viaje es más fácil, pero si uno viaja a un país del que no se conoce el estilo ni el costo de vida, hay que tener cuidado para saber cómo administrar los gastos. Afortunadamente San Google y Santa Internet tienen todas las respuestas y por eso, si te metes a guías de turismo como LonelyPlanet.com, TripAdvisor, WikiTravel o páginas como BudgetYourTrip.com, encontrarás presupuestos diarios si vas en plan mochilero, de gasto medio o de puro tas-tas-tas. Divide tu presupuesto total por el valor de cada día, y así sabrás cuánto tiempo puedes quedarte sin estar pasando apuros. Incluso, deja lo que ya tienes en un Colchón y programalo para que solo se pueda desbloquear hasta que estés fuera de casa. 

 

4. Dale una oportunidad al ecoturismo o al turismo sostenible

Si vas a viajar dentro de Colombia verás que el turismo de resorts con su rutilante todo-incluido puede implicar unos precios desorbitantes. Pero esto no quiere decir que ya no puedas viajar a estos destinos próximos a fascinantes playas, bosques, selvas o senderos; por el contrario, es una invitación a buscar otro tipo de opciones de alojamiento en los que no solo puedes ahorrar plata sino que también puedes lograr una mejor conexión con la naturaleza y las comunidades. Plataformas como Awake conectan viajeros con anfitriones locales para que te muestren los mejores secretos de cada lugar, lejos de los ruidosos y apretados toures de rutina, y además te dan la oportunidad de apoyar el crecimiento de pequeñas empresas y comunidades. 

 

5. No te dejes presionar por el “¿y qué me va a traer?”

Nos ha pasado a tod@s. No es sino decir que uno se va de viaje para que alguien responda “¿y qué me va a traer?”. A much@s eso se les vuelve un peso y terminan sintiéndose comprometidos a traer dulces, imanes de nevera o cualquier tipo de souvenir que, individualmente puede parecer barato, pero que si multiplicas por 10 o 15 ya se vuelve un costo considerable. No te sientas mal porque te digan tacañ@: un viaje es un regalo que te estás dando a ti mism@ así que, ¡disfruta!

 

6. Guarda algo para el regreso

Aquí sí que es importante, vital, el uso del Colchón: cuando te vas de viaje largo, corres el riesgo de emocionarte y gastar de más, haciendo que al regreso estés obligado a vivir una fase de vacas flacas. Para evitar que en ese mes post-regreso no tengas cómo pagar tus facturas ni cubrir tus necesidades básicas, separa y guarda en un Colchón el total de los gastos de un mes. Así, al llegar a casa, habrá un motivo menos para romper tu paz mental. 

 

Uva #3 – Tener mejores hábitos de vida 

Siempre terminamos haciéndonos las mismas promesas: “este año sí hago ejercicio” o “voy a comenzar a tener hábitos de vida más saludables”. Por una u otra razón el camino se tuerce, la suscripción al gimnasio solo se usa un mes y las ganas de comer mejor no llegan a febrero. Esto, además de afectar tu salud también termina afectando tu bolsillo. Para que esta uva se vuelva realidad y no te cargue de costos innecesarios, algunos consejos:

 

  1. No pagues gimnasio hasta que no estés segur@ que es lo tuyo

Aceptémoslo. Eso de ir a correr en una máquina, alzar pesas, matarse en una máquina no es para todo el mundo. Y las alternativas como crossfit o entrenamientos funcionales pueden terminar siendo una tortura militar. Si vas a perseguir el propósito de hacer ejercicio averigua por diferentes métodos de mantener activo el cuerpo. Pregúntale a tus amig@s qué hacen para ejercitarse y empieza a probar. Muchos de estos tipos de entrenamiento suelen ofrecer clases de cortesía y así, antes de botar la plata en una suscripción innecesaria de seis meses o un año a un gimnasio, puedes ir encontrando tu forma de mover el bote a prueba y error.

2. Come más en casa

Otro gran pilar de la vida saludable es que tú mism@ te prepares tus menús para controlar lo que comes y en qué cantidades. Esto, además de permitirte ahorrar unos buenos pesos, también te demanda un poco de disciplina. Pero no te asustes: solo ten en mente esto a la hora de empezar a mercar:

  • Elimina hasta donde más puedas los alimentos procesados que vienen en paquetes, latas, etc. Además que suelen tener más grasas, azúcares y conservantes, cuestan el doble o el triple de lo que puedes conseguir si compras alimentos frescos. 
  • Arma un menú de cosas sencillas pero ricas que puedes preparar en casa. Si la cocina no es lo tuyo arranca con cosas sencillas: ensaladas donde solo tienes que cortar y lavar verduras; proteínas animales que solo se deban asar al sartén; y esos rendidores de siempre como lentejas o sopas. 
  • Si quieres ver cuánto te comienzas a ahorrar, abre un Bolsillo con los gastos de tu mes anterior en comidas y ahora úsalo para esta nueva forma de mercar. Como dicen por ahí, ¡la diferencia te sorprenderá!

 

 

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