¿Cómo pedir un préstamo libre de estrés? 6 pasos para lograrlo

A las deudas las miramos con cierto estrés. Por un lado, hay momentos en que las necesitamos: hay deudas que son muy importantes a la hora de apalancar nuestros sueños. Pero por el otro, siempre está el sustico aquel que nos pregunta por dentro ¿Y qué pasa si no la puedo pagar? ¿Y si me cuelgo? ¿Y si la culebrita se me vuelve una anaconda y luego me traga de un mordisco, como en esas películas de dinosaurios?

Más allá de lo que nos dice la ansiedad o nuestros propios prejuicios, una deuda no es buena o mala. Una deuda es como un celular: lo puedes usar para comunicarte o para enviciarte a las redes. Las deudas son herramientas, y en el momento oportuno pueden ser útiles, pueden convertirse en un propulsor que nos acerque a nuestras metas.

Por eso, y aprovechando que Nequi acaba de presentar su préstamo Propulsor, te presentamos seis preguntas que te ayudarán a saber si necesitas un préstamo o siempre no.

 

#1  – Calma… Antes de pedir un préstamo, pregúntate: ¿lo necesito o lo quiero? 

Esta pregunta es vital. Endeudarte para algo que no es necesario tampoco está mal, todos tenemos corazón y antojos. Pero hay mejores caminos ¿Qué tal abrir una Meta de ahorro para pagar tus deseos con tu plata? Funciona al revés que un préstamo: en lugar de cuotas con interés, cada mes abonas un poco a tus ahorros y cuando llega el día, compras lo que quieres y no le debes nada a nadie.

 

#2 – Un buen préstamo es el que pides para propulsar tu futuro: para invertir en ti.

Muy diferente es la cosa cuando, por ejemplo, en tu negocio se abre una oportunidad para crecer y necesitas financiación. Quieres hacer un estudio que te permitirá tener mejores ingresos: En situaciones como esa, un préstamo es una necesidad. En querer y necesitar está la diferencia de si necesitas un préstamo o no.

 

#3 – Con responsabilidad financiera, un préstamo siempre suma.

Antes de pedir un préstamo, haz un plan realista para saber cómo pagarlo. Así sabrás qué tan listo estás para asumirlo. Si las cuentas dan: pídelo de una y desde el cel. Tener las cuentas claras nos ayudará a pedir préstamos con la cabeza y no solo con el corazón. Un préstamo siempre suma cuando lo pides con un propósito más que para un antojo.

 

#4 – “No tapes un hueco con otro hueco” – Proverbio antiguo colombiano.

Pedir un avance en la tarjeta de crédito para pagar una deuda, o pedir un préstamo para salir de otro parece fácil y es siempre una salida rápida a tus problemas. Pero a la larga, sólo estás posponiendo pagos para el futuro: mejor dicho, le estás heredando la deuda más grande, con más intereses a tu yo del futuro. No dejes para mañana lo que puedas pagar hoy.

 

#5 – Si un amig@ te dice: ¿Me prestas? Respira hondo y preséntale el préstamo Propulsor de Nequi 😉

¿A quién le pedirías la plata? Muchas veces acudimos a un familiar o amig@, lo cual es más bien incómodo para ambas partes. Prestar plata no es fácil, generalmente implica poner en riesgo los ahorros propios… y la amistad. Si quieres tener un acto de hermandad, no prestes plata, preséntale a tu pana el Propulsor para que pida desde el cel y en minutos.

 

#6 – Después de responder estas preguntas, entra a Nequi y pide tu préstamo Propulsor. Seguro, rápido, 100% digital y libre de estrés.

Si después de pensar en estos tips, sientes que estás list@ para tu préstamo, la buena noticia es que no tienes que moverte de donde estás para pedirlo. Entra a Nequi y pide desde tu cel, un préstamo Propulsor. Va de $500.000 a $5.000.000 y lo pides y recibes en Nequi, sin filas ni papeleos. Eso sí, te prestamos si estás preparad@ financieramente. No nos interesa embalarte… Queremos acompañarte a alcanzar tus metas.

 

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