Preguntas que te estresan (y no deberían) sobre un préstamo

En el cole nos enseñaron a ponerle tilde a las palabras, a resolver trinomios cuadrados perfectos, a comprender fenómenos físicos y hasta a entender de química (si estás leyendo y pensando que ya se te olvidó todo, eres de l@s nuestr@s). Pero nadie nos enseñó cuándo endeudarnos y cuándo no. O a quién pedirle prestado. O cómo pedir un préstamo libre de estrés y ansiedad.

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¡Tú, traaaanquil@! Vamos a resolver junt@s, suponiendo que nos estamos tomando un té, estas materias pendientes, #ATuRitmo y sin estrés, para que dejemos de lado mitos y pánico alrededor de los préstamos.

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  1. ¿Cuándo deberías pedir un préstamo?

    Deberías pedir un préstamo cuando realmente lo necesites y puedas pagarlo. Siempre lo primero es preguntarte: ¿lo necesito o lo quiero? En este punto, el té va cogiendo sabor.

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Por ejemplo: si el préstamo te ayuda a financiar un proyecto, negocio o idea que te va a dar buenos resultados a futuro, entonces es una necesidad: casa, estudio, carro… 

En cambio, si es para darte un gusto pasajero, entonces a lo mejor se trata de un antojo y para los antojos, hay mejores caminos.

¿Cómo saber si lo puedes pagar? Para eso, hay un concepto llamado “Capacidad de endeudamiento”, que parte del hecho de que si te endeudas mucho, las cuotas van a comerse tu sueldo y todo se va a poner feo.

Pero tranqui, no tienes que pedirle prestado a tu suegr@, ni mucho menos estresarte por las cuentas y los números. Mejor te tomas un té, con calma, y calculas tu capacidad de endeudamiento así:

Capacidad de Endeudamiento = (Ingresos Mensuales – Gastos Fijos y ahorro) x 0,30

 

Ejemplo:

  1. Tu sueldo es de $1’000.000
  2. Tus gastos, incluído tu ahorro, son de $800.000
  3. Le restas los gastos a tu sueldo, te quedan $200.000
  4. Esos 200.000 los multiplicas por 0.3
  5. Tu capacidad de endeudamiento es $60.000. Esta es la cuota más alta que podrías pagar para que las cuotas no se coman lo del mercado y tú quedes a dieta por largos meses.

 

  1. ¿Cuántas cuotas son buenas?

Entre menos cuotas, mejor, siempre y cuando no pongas en riesgo tus gastos fijos. Por eso es vital saber cuál es tu capacidad de endeudamiento. Es cuestión de equilibrio y calma. 

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Ahora, aunque los préstamos te permitan pagar a muchos meses, recuerda que entre más cuotas, más intereses y más estrés. Ni mucho pa’ que te quedes sin vivir sabroso, ni muy poco como para que olvides tus obligaciones.

 

  1. ¿Y ahora quién debería prestarme?

Hay préstamos de préstamos, pero definitivamente, la experiencia con ellos depende del manejo que le des tú, por eso ¡Tómatelo como el té, con calma! 

Aquí unas recomendaciones: lo mejor, para evitar chicharrones, gota a gota, extorsiones y auténticos dolores de cabeza, es que siempre le pidas a entidades reguladas por la Superintendencia Financiera. 

También, trata de buscar préstamos transparentes, sin letra pequeña, en los que te digan exactamente cuándo vas a pagar. A estas alturas del partido, los préstamos con clausulitas confusas están mandados a recoger.

Finalmente, busca préstamos que te permitan pagar #ATuRitmo, en el tiempo que puedas y desde el cel. Aquí tenemos uno que cumple con todas las condiciones que te contamos.

No olvides que un buen préstamo es el que pides para propulsar tu futuro: para invertir en ti. Y recuerda, lo importante de pagar a tiempo es que dejas la puerta abierta para que más adelante, cualquier entidad te preste. 

Mejor dicho, si quieres un préstamo que cumpla con todas estas condiciones, solo tienes que buscar en el interior… de tu celular. 

Te presentamos el préstamo Propulsor, un préstamo que suma. Ah, y que se saca tan fácil y rápido como tomarse una taza de té. Aquí te dejamos toda la info: www.nequi.com.co/2021/09/28/prestamo-propulsor

 

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